"deja que escogan tu mensaje
de la forma mas silenciosa"...
¿Y si te digo que hoy no tengo nada ni ganas
de decirte nada?
Hoy te he vuelto a sentir cerca, en la ducha, tu olor ha embriagado de nuevo mis sentidos, he cerrado los ojos y he presentido tu cuerpo pegado al mio mientras el agua caliente bendecía nuestro deseo. Mis manos eran tus dedos que recorrían insaciables cada rincón escondido donde antes habían estado tus labios. 


Por cierto, hoy conocí a Merche. Y he salido feliz del encuentro. Tal y como nos muestra en su blog, una vida interesante y una persona bellísima. Tenía tantas cosas que hablar con ella que creo que me he quedado a medias en todas. Me encantaria repetir merche, eres una tia esplendida.

Si yo naciese arbol estoy segura que mis raices serian como la de éste de aquí. Porque así vuelven a ser mis pensamientos. Retorcidos. Maquiavélicos. Tortuosos. Les veo ansiosos, esperando poder colarse por la rendija entreabierta, susurrando como cucarachas excitadas, olisqueando el aire en busca de sangre fresca. Se pelean por ser los primeros en clavar su bandera negra en mi mente y ser merecedores de dirigir todo un ejercito de bestias negras. E implantarse en mi alma y anegar de sombras y dudas mi tregua con la distimia. Imposible plantarles cara, porque las raices son lo que nutren el arbol, sin ellas simplemente seria caduco, igual que yo sin mi mente. Pero firmaría para poder nacer simplemente florecilla de quince dias y despues dejarme dispersar por los campos que el viento me llevara, intentando dejar minusculas semillas en la tierra fértil...
Ayer llegué de lo que se suponía eran mis (enésimas?) minivacaciones de relax. Hoy me pregunto si valen la pena estas escapadas buscando lo que sé seguro que no voy a encontrar fuera de casa: mi paz mental, el descanso eterno de mis fantasmas. ¿No será como buscar una quimera? Por primera vez estando en Barcelona eché de menos mi hogar. Me sentí tan sola e indiferente¡ Reprimí las ganas de echarme a las aguas del Port y nadar hasta mi casa aún sabiendo que las fuerzas me abandonarían antes de alcanzar mi destino. Tampoco era algo que quizás me preocupara mucho, más bien era un aliciente más para zambullirme. Hoy siento como esas aguas negras me hubieran engullido igualmente, atrapada entre mis ansiadas paredes, que ahora veo como siguen estrechandose imperceptible pero implacablemente. De nada sirve drogar mis serotoninas, inyectarlas de alta dosis de positivismo y jovialidad, simplemente ellas no están por la labor. Y las comprendo, van a juego con mi ser. Me toca ahora simplemente abrir el paraguas y aguantar el chaparrón de pensamientos indeseados y rezar para que el aluvión arrecie pronto y sin mas efectos colaterales que un mísero dolor de cabeza.
..Las veo todavia chorreádoles las habladurías por la boca, saboreándolas como dráculas, ávidas de inyectarlas en más gargantas de donde borbotear...



Lo amaban, ni más ni menos
y se sacaba cada mañana
las espinas del sueño.
Juraba y maldecía
y se enredaba en la alambrada
de la mansa rutina.
Vivía como tú o como yo.
El viernes por la noche
iba a buscar a su amor.Fumaba tranquilo,
planeaba la semana
y ella le arrancaba el cigarro
y lo besaba.
Y un día lo mordió el virus el miedo.
Entendió que las mujeres
nunca tienen dueño.
Y temió que ella marchase,
que se agotase el manantial
sin un por qué.
Venció el miedo y faltó a la última cita,
no descolgó el teléfono
que aullaba en la mesilla.
Y el temor a la derrota
lo agarrotó como un calambre,
sin un por qué.
Duro, intenso y precario...
Se enfrentaba cada día
al oleaje en el trabajo.
Y una mañana la cobardía
lo paralizó en la puerta
y no entró a la oficina.
Volvía a despertar
y empezaba el periódico
como tantos, por detrás.
Vio y sintió la noche
del planeta y su desastre,
tuvo miedo y decidió
no salir a la calle.
Y ahí lo tienes encerrado en casa,
temblando como un niño,
sellando las ventanas, para no ver,
ni escuchar,sentir,
notar la vida estallando fuera.
Por miedo a sentir miedo
fue a la cama,como una oruga se escondió
y envuelto entre las mantas
se durmió,
hizo humo el sueño
y se olvidó del mundo
por miedo a despertar.
Aún sigue dormido.
Pasaron los inviernos
y aún sigue escondido,
esperando que tu abrazo
le inocule la vacuna
y elimine el virus del miedo y su locura.
Me traen el café. ¡Y menudo café! voy a tardar horas en beberme esa jarra de...leche (eso sí, teñida de caramelo, para que no digan del nombre). E Inma se retrasa (ya he dicho como siempre, no?). Y yo me he dejado el móvil en casa. Para que luego digan que este aparatito no es tan necesario. Faltan cinco minutos para que ella empiece a trabajar, así que seguro que ya no aparece. Bueno, pues si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma. En cuando consiga beberme esta pint de café iré a verla al trabajo. Más que nada para plantarle un fuerte abrazo y llevarle lo que le traje del monasterio budista Sakya (hace ya un mes de éso y todavía no había quedado con ella?. muy mal Metis, pero que muy mal). Y porque tengo ganas de verla, que carajo!. Tengo ganas de hablar con ella y que me cuente algun novedad.
P.D. lo nuestro no tiene remedio, justo cuando salgo del bar y me encamino hacia su trabajo, oigo una voz que me llama. Me giro y adivinen. Elogio riendose mientras sale de la terraza del bar de al lado... "si habiamos quedado en el Ritas's cantina!" le digo. Riéndonos no paramos de decir: !"pero que fuerte, pero que fuerte"!. ni que fuesemos una pijas inma. Bueno, te dejo que sigas tú la historia. o al menos tu versión.
