Hoy te he visto después de 9 meses sin apenas saber nada una de la otra. ¿Cómo es posible eso? Nos conocemos desde primero de FP (y de eso ya van unos 15-16 años), fuimos las mejores amigas del instituto y por circunstancias de la vida nos fuimos distanciando poquito a poquito las dos, sin dejar por ello la amistad que manteníamos y a la que férreamente nos agarrábamos aunque fuera a golpe de llamadas de teléfono trimestrales. Cuando te he visto es como si todo este tiempo no hubiera pasado, los mismos sentimientos de aprecio que manteníamos por aquel entonces siguen intactos en mi corazón. Porque pasara lo que pasara tú siempre has sido mi gran amiga, a pesar de las diferencias abismales que existían, a pesar de las disputas que pudiéramos tener por divergencias de opinión, cual más orgullosa de las dos.
Después de nuestro café tú me has dicho que me veías muy bien, no como me había encontrado Rosi, algo más baja moralmente hablando. Si te soy sincera te diré que me pasado todo el camino de vuelta a casa intentando ahogar las lágrimas que amenazan con brotar. Y es que te he visto tan feliz¡ y es que tengo que confesarte que siempre he sentido envida (de la sana, sí sí, de la sana, aunque algunos se empeñen en decir que ésta no existe) de tu persona. Porque viéndote hoy he sentido todas mis carencias. Es verdad que nunca somos felices con lo que tenemos, pero veo que tu exprimes al máximo lo que la vida te ofrece sin lamentaciones, mientras yo me dedico simplemente a dejar que los golpes solo me hundan mas en vez de que ellos me hagan mas fuerte.
No entiendo como verte a ti siempre me ha afectado tanto. A tu lado siempre me he sentido tan poquita cosa, ese bichito feo y bajito a la que la gente empujaba para ir a saludarte (lo siento, creo que ese momento me afectó más de lo que pueda admitir jamás) y por eso me fui alejando. No creía encajar en ese grupo de tres bellezones que tenía como amigas. Y mi mente se encargó de recordármelo cada sábado que íbamos de fiesta y yo me presentaba con mis viejos vaqueros y vosotros con esos vestidos que os sentaban como un guante. Siempre me he sentido el patito feo a vuestro lado y creo que la cosa no ha mejorado mucho en vista de cómo me siento ahora después de verte. Y quisiera poder ser tan optimista como tú, poder disfrutar de los amigos, del novio, de las vacaciones.. con la misma filosofía que tú te tomas la vida. Porque tampoco ha sido fácil para ti, pero hoy he visto que tu sonrisa se mantiene igual de resplandeciente que hace quince años.
Hoy te he hablado de mi blog. Nunca habías oído hablar de ellos. Yo te he dicho que para mi no era un diario personal, más bien un desahogo de lo quería contar y que lo que nunca me atrevía a decir cara a cara ya fuera a mi misma o a otra persona. Ahora quizás entiendas para que lo utilice yo. Con todo esto solo trato de decirte que te aprecio mucho, igual que cuando yo era Costa y tu Cruz y por ello estábamos obligadas a sentarnos juntas y que pase lo que pase en esta vida, para mí siempre seguirás siendo Maribel, una gran amiga con la que guardo los mejores momentos estudiantiles y otros de la adolescencia.
Quizás esta sea la única forma en que me atrevo a decírtelo. O quizás solo son divagaciones de una loca mental que no sabe ya ni lo que escribe.

Cuanto ha llovido desde esta foto verdad?